MILEI SE DESPEGA DE LAS DEUDAS DE LOS ARGENTINOS Y CULPA A OTROS: “NO HAY NADA QUE REPROCHARLE AL GOBIERNO”

En medio de un escenario de creciente preocupación por el endeudamiento de los hogares, Javier Milei volvió a defender su programa económico y negó que las políticas de su Gobierno tengan responsabilidad en el aumento de la morosidad. Durante un discurso ante empresarios en la Bolsa de Comercio de Rosario, el Presidente relativizó la situación y cuestionó a quienes vinculan el deterioro de las finanzas familiares con su gestión.
Lejos de anunciar medidas para quienes no consiguen hacer frente a sus créditos, Milei descartó una intervención del Estado y sostuvo que “no hay elementos para culpar a la política del Gobierno” por lo que ocurre con la morosidad. Según su argumento, buena parte de los problemas actuales estarían relacionados con créditos otorgados antes de su administración.
El discurso presidencial también volvió a tener como protagonista a la prensa. Milei lanzó fuertes descalificaciones contra periodistas y economistas que cuestionan sus números y calificó de manera ofensiva a quienes, según él, intentan responsabilizar a su Gobierno por la situación económica.
El problema es que detrás de la discusión política hay un dato que resulta difícil de ignorar: millones de argentinos tienen actualmente algún tipo de deuda con bancos, financieras u otras entidades. La morosidad de los créditos personales viene creciendo con fuerza y el debate sobre cómo llegaron las familias a esta situación ya se instaló en el centro de la agenda económica.
Mientras el Gobierno insiste en que se trata de una cuestión entre privados y rechaza un salvataje estatal, las críticas apuntan precisamente al impacto que tienen los ingresos deteriorados, las tasas de interés y la pérdida de capacidad de consumo sobre las familias.
Milei, en cambio, eligió otro camino: negar responsabilidad, cuestionar a quienes muestran los datos y reivindicar el rumbo económico.
La discusión queda así planteada entre dos realidades: un Gobierno que asegura que los indicadores están dentro de parámetros manejables y una sociedad que enfrenta cada vez más dificultades para sostener sus compromisos financieros. Y en el medio, millones de hogares que deben seguir pagando las cuentas.



