GASTÓN MILLÓN: “EL JUJEÑO PAGA UN IMPUESTO PARA SUBSIDIAR EL TRANSPORTE Y NACIÓN SE LO GUARDA PARA BUENOS AIRES”

El presidente del Concejo Deliberante de San Salvador de Jujuy, Gastón Millón, cuestionó duramente al Gobierno nacional por la eliminación de los subsidios al transporte del interior y explicó que los usuarios continúan pagando impuestos sobre el combustible que, según sostuvo, deberían contribuir al financiamiento del sistema de colectivos.
Durante una entrevista en Radio Latina, en el programa Panorama Político, Millón explicó de manera concreta cómo impacta la decisión de Nación sobre el transporte público y puso como ejemplo el dinero que cada ciudadano paga cuando carga combustible.
“Cuando vos vas en tu autito a poner nafta, vos pagás X cantidad de pesos el litro de nafta. Ahora, la mitad de lo que vos pagás son impuestos. Uno de los impuestos es para subsidiar el transporte del interior”, explicó el dirigente.
A partir de allí, Millón planteó el punto central de su crítica: los habitantes del interior continúan pagando esos impuestos cada vez que cargan combustible, pero los recursos ya no son enviados para sostener el transporte de las provincias.
“Entonces, el jujeño paga un impuesto para subsidiar el transporte del interior que el Gobierno nacional no lo manda al interior, se lo guarda para Buenos Aires”, sostuvo.
La comparación que realizó Millón apunta directamente a la diferencia que observa entre el transporte público de Jujuy y el sistema que funciona en la Ciudad de Buenos Aires. Según explicó, mientras las empresas de transporte del interior dejaron de recibir los subsidios nacionales, CABA continúa contando con asistencia del Estado nacional.
“Por Capital Federal, CABA, sigue teniendo subsidios al transporte. Le siguen pagando el Gobierno nacional a las empresas para poder transportar al porteño, no al jujeño”, afirmó.
Millón sostuvo que esa diferencia tiene una consecuencia directa sobre la calidad del servicio. En ese sentido, comparó la situación del transporte porteño con la que padecen los usuarios del interior y señaló que en Buenos Aires las unidades tienen mayor frecuencia y circulan durante más horas debido al esquema de subsidios existente.
El presidente del Concejo Deliberante explicó además cómo funcionaba anteriormente el esquema de financiamiento. Para llevarlo a un ejemplo sencillo, señaló que si una empresa necesitaba cobrar $1.100 por cada pasaje para cubrir sus costos, el Estado nacional aportaba alrededor de $300 por pasajero, permitiendo que el usuario pagara aproximadamente $800.
“Esos eran los subsidios”, explicó Millón, al describir el mecanismo utilizado para sostener un valor del boleto menor al costo real del servicio.
Según relató, con la llegada del actual Gobierno nacional esa asistencia dejó de enviarse al transporte del interior. “Llegó este nuevo Gobierno nacional y dijo: se acaba, no vamos a mandar un peso más para subsidios al transporte del interior”, afirmó.
Para Millón, la discusión no puede limitarse a cuestionar el aumento del boleto, porque detrás del valor que paga el pasajero existe una estructura de costos que las empresas deben afrontar. Entre ellos mencionó los salarios de los choferes, los repuestos, los neumáticos, el combustible, el aceite y el mantenimiento de las unidades.
“El colectivo tiene un costo de uso que, si aumenta la nafta, el costo aumenta. Si aumenta la inflación, se puede llegar a aumentar el sueldo del trabajador. Todo eso aumenta y eso tiene que volcarse en un aumento al costo del boleto”, explicó.
En ese contexto, sostuvo que la eliminación de los subsidios dejó solamente dos alternativas: aumentar el precio del boleto o permitir que las empresas dejen de operar.
“Cuando se cortó el subsidio, había dos alternativas: o subir el precio del boleto o que se fundan las empresas”, señaló.
Millón también defendió el sistema de actualización mediante una fórmula polinómica que permite revisar periódicamente los costos del transporte. Explicó que el mecanismo contempla variables como el combustible, los salarios, los repuestos, el desgaste y la amortización de las unidades.
Según indicó, la fórmula fue elaborada con participación de profesionales de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Jujuy y busca establecer un criterio técnico para determinar cuánto debería aumentar el boleto de acuerdo con la evolución de los costos.
“Si aumenta el combustible, esto impacta en un 7%, en un 9%, etcétera, de acuerdo al número que corresponde”, explicó.
Millón reconoció que los aumentos del boleto afectan directamente a los usuarios, pero sostuvo que congelar la tarifa sin congelar los costos de funcionamiento terminaría afectando la prestación del servicio.
En ese sentido, cuestionó una propuesta de congelamiento del boleto planteada por un concejal de La Libertad Avanza y respondió: “Congélale la nafta, el gasoil, congélale los sueldos, congélale el costo del vehículo, y esto se puede hacer”.
El dirigente advirtió que, si se obliga a las empresas a mantener una tarifa que no alcanza para cubrir sus costos, la consecuencia puede ser una reducción de frecuencias, menos unidades en circulación y un deterioro general del servicio.
Pero el cuestionamiento más fuerte de Millón estuvo dirigido al destino de los recursos que se recaudan a través de los impuestos incluidos en el precio de los combustibles.
“Si no nos vas a mandar la plata para subsidiar el transporte, no me cobres el impuesto”, recordó haber planteado en algún momento.
Según Millón, de esa manera los usuarios podrían al menos recibir un alivio en el precio del combustible si Nación decidió retirar el financiamiento del transporte del interior.
“No, acá pagamos impuestos pero no vuelve”, resumió.
El presidente del Concejo Deliberante vinculó además la situación con el resultado fiscal que exhibe el Gobierno nacional y cuestionó que se pueda hablar de superávit mientras se dejan de financiar determinadas obligaciones.
“¿Por qué? Porque el Gobierno nacional se queda eso para hacer caja, para decir: ‘Ah, tenemos superávit’”, sostuvo.
Con este argumento, Millón planteó que el debate sobre el boleto de colectivo no puede quedar reducido a la discusión sobre cuánto debe pagar el pasajero. Para el dirigente, también debe discutirse qué ocurre con los recursos que los ciudadanos del interior aportan al Estado nacional y cuál es el retorno que reciben en servicios y financiamiento.
La situación vuelve a poner en el centro de la discusión la histórica diferencia entre el transporte de la Ciudad de Buenos Aires y el de las provincias. Mientras los usuarios jujeños enfrentan aumentos para sostener un sistema cuyos costos crecen, Millón cuestiona que continúe existiendo asistencia nacional para el transporte porteño mientras el interior quedó sin esos recursos.
El planteo del dirigente es directo: los jujeños siguen pagando impuestos cada vez que cargan combustible, existe dentro de esos tributos un componente destinado al financiamiento del transporte del interior y, según su denuncia, esos recursos no están regresando a las provincias.
Para Millón, esa decisión nacional termina trasladando el costo al bolsillo de los pasajeros y obliga a los gobiernos provinciales y municipales a buscar alternativas para evitar que el sistema de transporte público quede al borde del colapso.



